Tanto esta iglesia como la de Revilla de Santullán conservan en su interior dos pilas bautismales de inmersión. La que ahora nos ocupa se encuentra en una pequeña dependencia situada en el muro norte a la altura del tercer tramo de la nave (foto 10) empezando por la derecha, el lado más cercano al presbiterio. Se trata de una pieza construida en un único bloque de piedra arenisca de forma troncocónica invertida dividida en dos cuerpos por un bocel que señala la transición entre el pie y la copa.
La copa (enlaces 1 a 5) es un poco más ancha en la parte superior que en la base y se divide en dieciséis bandas verticales decoradas con dos grandes flores inscritas en círculos tangentes (enlace 6); la mayoría de las flores son de cuatro pétalos, aunque alguna, como la del enlace, lleva seis. El pie no presenta ningún tipo de ornato y descansa directamente sobre el suelo. |