Pasemos al lado norte de la cabecera (foto 8). Los canecillos que sostienen la cornisa son, en su mayoría, de proa de nave (enlace 3), pero hay dos en que se esculpen, respectivamente, un ave con una serpiente arroscada a su cuello (enlace 6) y, ya en el tramo del presbiterio, una cabra que gira la cabeza hacia el observador (enlace 7). El capitel de la semicolumna superior (enlaces 4/5) muestra la lucha ecuestre de dos caballeros armados con espada.
El capitel de las semicolumnas geminadas (enlaces 8 a 10) llena la cesta con dos pares de leones rampantes afrontados que comparten las cabezas. Están algo erosionados, pero todavía podemos distinguir sus colas entre las piernas y cabalgando sobre sus lomos, modo, por otro lado, muy típico de representarlos. |