Las pinturas de la cabecera ocupan la totalidad de los muros y en ellas se representan, en un cierto desorden, escenas de la vida y pasión de Jesucristo, la Virgen y algunos santos (enlaces 1 a 6). En el intradós del arco triunfal, en el lado izquierdo, aparece una de las pocas imágenes en pintura muraria de un jabalí (enlace 1). En el tramo presbiterial, aparte de un San Miguel luchando contra el demonio en el registro inferior (enlace 1), cuatro escenas se reparten el espacio de la cubierta: una primera de la que ignoramos su interpretación (enlace 7); un posible martirio de San Sebastián (enlace 8); la Flagelación (enlace 17); y Cristo portando la Cruz camino del Calvario (enlace 18 y foto inferior).
Ya en el hemiciclo, en el registro superior de la bóveda de horno, observamos a la Virgen rodeada por ángeles (enlace 10); en el siguiente, de izquierda a derecha, la Anunciación (enlace 11), la Visitación (enlace 9), el Nacimiento (12) y la Circuncisión (13); y en el último, a un caballero con su perro y montura, la Epifanía (enlace 14) y la Huida a Egipto. En el tambor absidal, de izquierda a derecha, identificamos: una figura de santo, una probable Misa de San Gregorio (enlace 15), tema que se puso muy de moda en el gótico, y la Matanza de los Inocentes (enlace 16). En el intradós del arco de triunfo, a la derecha de la imagen, otra santa (enlace 19).
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