Como podéis observar en la foto inferior, la antigua portada románica ha dejado de ser el acceso principal del templo. En su lugar, protegida por un pórtico moderno cuya sombra veis proyectada en el muro meridional, se abrió otra puerta a la izquierda que suplió a aquella. El conjunto, aunque modesto, no deja de ser uno de los ejemplos más interesantes de esta ruta. Se la relaciona con el taller del maestro Juan de Piasca y se abre en cuerpo ligeramente resaltado del muro bajo tejaroz sostenido por siete canecillos. La mayor parte de ellos presenta decoración vegetal (enlaces 6/7/9/10) y tan solo uno (enlace 8) se esculpe con la figura de un león que vuelve la cabeza hacia el observador. El primero empezando por la izquierda es de caveto simple con rollo (enlace 5).
Se compone de rosca interior, tres arquivoltas (enlace 2), que apean directamente sobre una imposta decorada con motivos vegetales, y chambrana. Las arquivoltas interior y exterior son de grueso baquetón, mientras que la central presenta decoración vegetal de hojas de acanto y la sostienen un par de columnas acodilladas con capiteles esculpidos (enlaces 20/21). El capitel de la columna izquierda lleva representada la lucha entre un centauro que tensa el arco y un dragón (enlaces 14 a 17); por su parte, en el capitel derecho, observamos dos leones afrontados con las cabezas giradas hacia atrás y las colas recogidas entre las piernas y por encima de los cuartos traseros (enlaces 29 a 32). |