Terminemos el recorrido por el exterior del templo con la fachada que primero observará el visitante si ha estacionado el vehículo en el amplio aparcamiento frente a la fachada meridional (foto 15). La torre y el fondo de montañas (enlace 10) nos retrotraen al antiguo paisaje que por entonces debía de rodear todo el templo, en la actualidad quizá demasiado acosado por las construcciones de nuevo cuño, tributo, sin duda, que se debe pagar por la creciente fama del enclave.

En cuanto al campanario, poco podemos añadir que no se haya dicho ya en las páginas que preceden. En los enlaces de la foto superior os ampliamos algunos de los elementos estructurales del mismo, los de los lados sur y este; y, en cualquier caso, os queremos llamar de nuevo la atención sobre los restos de pintura mural que todavía se conservan al abrigo de algunos de los arquillos ciegos que marcan la transición entre los diferentes pisos (enlace 14).