En el tramo más oriental (foto 10), el que linda con la cabecera, el alero se ve interrumpido por la base en que descansaba el torreón de la esquina hoy desaparecido. Aquí, como ya sucediera en la base del torreón de la esquina suroeste, tres canes o ménsulas ayudan a soportarla: una cabeza de bóvido (enlace 11), una flor de cinco pétalos (enlace 12) y la cabeza de un animal, quizás un lobo (enlace 13).

Los ocho ménsulas en que apean los arquillos ciegos restantes se decoran con la cabeza de un animal (enlace 1), serie de prismas dispuestos en horizontal (enlace 2), una figura simiesca como las ya vistas en las páginas 2 y 3 (enlace 3), otra cabeza de animal, tal vez un oso (enlace 4), una cabeza o máscara humana (enlace 5 y foto inferior), dos cabezas humanas (enlaces 6/7), un grueso rollo horizontal sobre nacela (enlace 8), y una cabeza de monstruo (enlace 10).

En las piedras colocadas justo por debajo de la cornisa observamos, entre otros, los siguientes motivos: cuatro flores de seis pétalos (enlace 14), una cabeza humana de cuyos oídos surgen dos ramas con cuatro frutos cada una (enlace 15), tres pequeñas cabezas humanas, la de la izquierda posiblemente de un leproso (enlace 16), un pez (enlace 17), una figura humana echada con la zona del sexo vandalizada (enlace 18), tres flores de seis pétalos (enlace 19) y una rama de la que penden tres frutos (20).