Para poder contemplar su cabecera, que pende sobre las aguas, tendremos que pasar al otro lado del Noguera-Pallaresa por un sendero que empieza al lado del puente que salva el río aguas abajo un poco antes de llegar a Sant Joan. No es un camino fácil si, como nos ocurrió a nosotros, la nieve lo cubre ya que se puede patinar fácilmente, pero si no es el caso no dudéis en recorrerlo ya que las mejores vistas del templo son las que se observan desde allí. Como hemos indicado en el texto introductorio, la cabecera se compone de tres ábsides que descansan sobre alto basamento.
El ábside central (enlace 3) es más ancho y más alto que los dos laterales (enlaces 2/4) y presenta tres ventanas de doble derrame (enlace 5), mientras que los absidiolos sólo tienen una ventana central (enlaces 7/9). Los tres coinciden, sin embargo, en la típica decoración de arquillos ciegos entre lesenas (enlaces 6/10) y en el óculo que se coloca por encima de ellos en el muro este de las naves (enlaces 8/11). Tanto para los arquillos ciegos como para las lesenas y arcos de las ventanas la piedra utilizada es la piedra toba. En cada una de las esquinas del hastial, en su parte superior, se levantaron dos torreones de los que solo se conservan las bases (enlace 13).