Si consideramos el conjunto de las cuatro fachadas del edificio, Sant Joan es un templo de escasa ornamentación y de líneas sobrias. Pero la fachada meridional (fotos 1/2) rompe esta uniformidad de estilo y está ricamente trabajada. En este sentido, tenemos que destacar sobretodo dos elementos: la portada, de la cual se habla en su enlace correspondiente, y el friso de arcuaciones ciegas, profusamente decorado, del que hablamos en la siguiente página.
Por otro lado, en esta fachada sur (foto 5) se abrieron, ya en el siglo XIV, dos ventana apuntadas (enlaces 1/5) probable ampliación de las ya existentes de medio punto. Ambas se coronan con dos bustos, el de la derecha claramente burlón (enlace 2).
El busto colocado por encima del ventanal izquierdo (enlace 4) es de expresión más serena y recuerda a los colocados bajo una de las lápidas que franquean la portada de Sant Lliser en Alós d'Isil, un poco más adentro del valle (ver foto).
Poco más podemos destacar de los paramentos de la iglesia. Si acaso, os llamaremos la atención sobre la pequeña espadaña (foto 7) de un solo arco que corona el hastial de poniente (foto 6). Ocupando posición central, una ventana en forma de aspillera es la única abertura practicada en este muro. |