En la cabecera tripartita de Sant Esteve observaremos que los maestros canteros que en ella trabajaron oscilaban entre aplicar el nuevo estilo gótico o mantenerse fieles a unos modos constructivos más acordes con el románico y con los que tal vez se sentirían más cómodos (foto 1). Los detalles no hacen sino advertirnos de que nos encontramos en una época de transición entre el románico y el gótico. Con todo, los maestros canteros resolvieron sus dudas entre uno y otro sin grandes estridencias, obteniendo un conjunto con gran armonía.
En las ventanas de los ábsides laterales se utilizan tanto los arcos de medio punto (en el central) como los arcos apuntados (en los laterales); y los gruesos baquetones exteriores recuerdan modos constructivos más típicos del románico (fotos 2 a 6), lo mismo que las basas de las columnas de la ventana del ábside septentrional. La cabecera, en cambio (y en eso se aleja del canon románico), se compone de tres ábsides poligonales: de tres lados en los extremos y de cinco el central. |