Pasemos al lado norte de la cabecera. En el muro presbiterial son visibles los mechinales del andamiaje utilizado para su construcción, circunstancia que no se da en el lado meridional. En la calle norte (enlace 2) se abre una ventana muy parecida a la de la calle sur: la saetera se enmarca en arco de medio punto con chambrana vegetal. Aquí, sin embargo, los tallos vegetales no salen de la boca de ningún animal fabuloso y el interior del arco no lleva decoración alguna.
Los canes de la cornisa son algo más variados. En la calle norte, junto al capitel de la columna entrega, el primer can (enlace 5) nos presenta un ave que, pura casualidad, atrajo la atención de un congénere en el momento de tomar la imagen. A este le sigue otro en que se esculpe un cuadrúpedo, tal vez una liebre (enlaces 6/7) y, por último, un caveto con rollos horizontales (enlace 8). Ya en el tramo norte del presbiterio observamos otros seis que se decoran con motivos vegetales (enlaces 9/10), un hombre itifálico (enlaces 11/12), caveto con rollos (enlace 13), liso, y acantos (enlace 14). |