La cornisa de la cabecera se decora con una imposta de rombos y se sostiene por una serie de 23 canecillos y los dos capiteles de las columnas entregas. En el tramo sur del presbiterio (foto inferior) son seis los canes que la soportan. El que ocupa la esquina entre el tramo presbiterial y el muro de la nave (enlace 1) está muy deteriorado y no osamos aventurar una posible interpretación. A su lado se coloca otro can de decoración muy recurrente: dos rollos horizontales en caveto simple (enlace 2).
Los cuatro que restan se conservan en mejor estado y presentan los siguientes motivos: grandes hojas de acanto con volutas en la parte alta de la cesta (enlace 3); un ave palmípeda que agarra con el pico una serpiente o culebra (enlaces 4/5); acanto en posición vertical (enlace 6); y, en la esquina, grandes hojas carnosas con volutas en la parte superior de la cesta (enlace 7). |