El ábside (foto 1) se levanta sobre un zócalo que en el punto más alto se compone de dos hileras de sillares (fotos 4 a 7) que permiten salvan el poco desnivel entre el lado septentrional y la fachada sur. Se compone de dos cuerpos separados por una línea de imposta que corre a la altura de la base de la ventana axial, única abertura del tambor. Dos contrafuertes prismáticos sin columnas lo dividen en tres calles o paños.
Aparte de la ventana, que luego describimos, lo más interesante del exterior absidal es la serie de canecillos sobre los que apoya la cornisa. Contando los de los tramos presbiteriales, forman un conjunto de 26 piezas que se añaden a los numerosos canes que soportan la cornisa de la nave.
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