La portada principal es de construcción sencilla (foto 1) y permanece protegida por una estructura porticada de época posterior al medievo a la que se accede por los laterales (enlaces 1/2). Del pórtico original solo podemos deducir que existió al observar algunos restos de los apoyos del mismo y después de la recuperación de algunas piezas halladas durante la última restauración, que se guardan en Santa María la Real. La puerta se compone de arco de medio punto y arquivolta de baquetón rematada por un fino listel (enlaces 3/4); el conjunto se completa con dos filas de bolas, una a cada lado de la arquivolta (enlaces 8/9/10) y una chambrana de tacos (enlace 4).
El arco y la arquivolta descansan sobre los cimacios de simples pilastras, decorados con tres filas de tacos (enlaces 5/6/7 y 11/12). El hallazgo, ya mencionado, de piezas de la construcción primitiva abre la hipótesis, según García Guinea, sobre una edificación románica anterior a la que nos ocupa con elementos arquitectónicos y decorativos de talla superior, en consonancia con otras iglesias como Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar y San Julián y Santa Basilisa de Rebolledo de la Torre. |