La ermita o capilla de la Mare de Déu de la Pertusa debe ser visitada a pie. Podemos llegar en coche hasta el pequeño pueblo de Corçà, donde conviene dejar el vehículo, o bien seguir por un camino sin asfaltar que nos conducirá hasta el inicio del sendero que conduce al Congost de Mont-Rebei (señalado en el mapa con un punto verde). Aquí hay espacio suficiente para aparcar algunos coches pero el trayecto entre Corçà y este punto es casi completamente llano con lo que el paseo vale la pena. El sendero que lleva a la ermita sale también del lugar donde habremos aparcado nuestro vehículo si es esa la opción elegida. Al principio emprende un pronunciado descenso para, poco después, girar hacia la izquierda y ascender hasta la capilla por terreno muy rocoso y de fuertes pendientes. A pesar de lo escarpado del lugar, no creemos que las personas con vértigo tengan dificultad alguna en llegar hasta la Pertusa. Una vez allí, cada uno decide hasta dónde atreverse a la hora de asomarse a los acantilados que caen a plomo sobre el Pantà de Canelles.