Cuatro lesenas dividen el muro del ábside en cinco calles o paños de igual amplitud. Sólo la calle central lleva una ventana de doble derrame (enlace 5). Todas las calles se rematan con dos arquillos ciegos (enlaces 1/4/7).
Por encima del muro que marca la transición entre el ábside y la nave se colocó una espadaña (enlace 3) de una sola tronera. En el paramento, circunstancia que se repite en otros casos de esta ruta (por ejemplo Sant Andreu del Castell), todavía son visibles los agujeros practicados para fijar los andamios. El tamaño de los sillares no es uniforme, con lo que las hileras de piedras no son perfectamente horizontales. |