Pasemos a la reproducción de las pinturas del ábside central. En el registro superior, el que ocupa la bóveda de horno, se representa una Maiestas Domini rodeada por el Tetramorfos (foto inferior). Cristo, sentado sobre la bóveda celeste (enlaces 1/2), apoya los pies sobre la tierra; bendice con su mano derecha alzada (enlace 10) y, en la izquierda, sostiene un libro en que podemos leer la inscripción "EGO SUM LUX MUNDI" ("Yo soy la luz del mundo") (enlace 12). Las letras alfa y omega flanquean un rostro de Cristo que transmite solemnidad y serenidad (enlace 11). Fijaos en la perfecta simetría de sus elementos: el cabello, la barba, la nariz, los ojos y las mejillas.

Alrededor de la Maiestas, se colocan los cuatro elementos del Tetramorfos. En la parte inferior aparecen cuatro círculos, que según algunos autores podrían representar las cuatro ruedas del carro de Yahveh, en los que se inscriben las figuras de dos ángeles y los símbolos de Marcos (el león) y Lucas (el buey) (enlaces 4 a 7 y 16 a 18). En la parte superior, a la derecha, observamos un ángel portador del símbolo de Juan (el águila, enlace 15), y a la izquierda la figura de pie de Mateo (enlace 9). En los extremos, dos serafines con las alas repletas de ojos, símbolo de la revelación (enlaces 8 y 10), cierran el conjunto.