En el lado de la epístola (foto 7), sobre un fondo de motivos vegetales, encontramos una representación de Daniel con los leones. El profeta, que aparenta estar sentado por los ropajes que se apoyan en su regazo, levanta las dos manos en actitud orante enseñando las palmas al observador (enlaces 3/6).
Lo flanquean los dos leones acostumbrados, cuyo tamaño es aquí de proporciones algo exageradas (enlaces 1/8). Ambos, en actitud de sumisión, lamen con sus grandes lenguas los pies desnudos del profeta (enlaces 4/7). |