Lo primero que nos llamará la atención al contemplar la magnífica portada de la iglesia (foto 1) será su casi perfecto estado de conservación. No cabe duda de que el pórtico añadido en el siglo XVI ha ayudado a su preservación y es de esperar que este rico patrimonio pueda durar otros tantos siglos para las generaciones venideras. Se trata, en palabras de García Guinea, de "una de las joyas más íntegras del románico español" (citado en la Enciclopedia del Románico, Palencia, Tomo I). En ella trabajó el maestro Miguel, que se representó a sí mismo en el extremo derecho de la arquivolta figurada, la de la Última Cena, que describiremos al detalle más adelante.
Se compone de seis arquivoltas (enlace 9) que describen un arco ligeramente apuntado y apean sobre seis pares de columnas acodilladas, todas ellas con capiteles historiados (enlaces 4 a 7 y 12 a 14, descritos en la página siguiente). De fuera a adentro se molduran con los siguientes motivos: las dos primeras con media caña y bocel; a estas sigue otra decorada con grandes dientes de sierra sobre serie de arquillos ciegos; le sigue una cuarta arquivolta de grueso baquetón, y a esta la que lleva representada una Última Cena además de dos personajes en los extremos; la rosca interior se adorna, como la tercera, con dientes de sierra. |