En la calle septentrional del ábside, otros tres canecillos completan el conjunto de elementos que sustentan la cornisa (foto 11). El primero de ellos, vecino al capitel, lleva esculpido un animal que parece un cerdo (enlace 2); le sigue otro muy maltrecho y, seguidamente, un tercer can en que se representa un ave de frente (enlaces 3/4).
Las ventanas que se abrieron en el tramo norte presbiterial y en el vecino paño absidal son ciegas, idénticas a las del lado sur. Las jambas, de grueso bocel, se apoyan directamente sobre la imposta y el arco de medio punto queda remarcado con una chambrana abilletada (enlace 5). |