astillo: glesia de an edro

Poco queda de románico en la iglesia de San Pedro. El edificio con el que el viajero se encuentra responde más bien a una estética ya plenamente gótica pero si observamos con detenimiento todavía podremos encontrar algunos restos de la época anterior o que respondan a un modo de trabajarlos más en consonancia con el modo de proceder románico. Para el profesor García Guinea, serían de finales del XII o principios del XIII.

FACHADA MERIDIONAL.

En este sentido, lo que nos queda se encuentra en las dos cornisas de la nave y en el cuerpo inferior del ábside semicircular. En el siglo XVI o XVII las cornisas fueron desmontadas para elevar la altura de los muros, pero sus canes se reaprovecharon para la nueva edificación. La cornisa sur (foto 2) es de caveto con bolas y sus canecillos (enlaces 1 a 12) son muy variados: de caveto, con bolas, con cabezas de animal y algunos con cabeza humana. Sólo uno es de roseta cuatripétala (enlace 7).

CANES CON BOLA. CAN DEL HASTIAL OESTE.

En total nos quedan 32 canecillos en el muro sur y otros tantos en el norte. Su observación, sobretodo en el muro norte, es algo complicada y quedan un poco lejos del observador dada la elevada altura de los muros del edificio gótico. A pesar de la construcción del nuevo campanario y husillo para la escalera de acceso, también se conservaron cinco canes del hastial oeste, de los que en esta página podéis ver ampliado el de la esquina suroeste (enlace 13).

VENTANA FACHADA SUR. ÁBSIDE. ÁBSIDE: CUERPO INFERIOR.

El edificio actual os sorprenderá por sus dimensiones teniendo en cuenta que se trata de un templo rural. Sus orígenes, en opinión de García Guinea, no debieron de ser tan suntuosos y los arquitectos del XVI-XVII aprovecharon la planta del antiguo edificio románico para la edificación del nuevo, de pretensiones algo más elevadas. El hecho es que la base semicircular (foto 5) sobre la que se asienta la actual cabecera poligonal gótico-renacentista (foto 4) sea, lo más probable, la original románica.