La historia del monasterio de Santa María es parecida a la de muchos otros monasterios que han llegado hasta nosotros severamente mutilados en su planta original. Después de un periodo inicial de esplendor, que en este caso podemos llevar hasta las primeras décadas del siglo XIV, el conjunto monástico cae en una prolongada decadencia que, con los años, acabará por convertir en ruinas la mayor parte de sus dependencias. Tanto en las excavaciones de 1960, junto al muro norte, como en las de 2001, en el lado sur, donde debió de situarse el claustro, se descubrieron restos de las antiguas construcciones. A pesar de todo, lo conservado es suficiente para considerar a Piasca como una de las obras punteras del románico de Cantabria.
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Y esto es así por la excepcionalidad de su escultura, la que decora ambas portadas, el nicho sobre la portada oeste, la cabecera y el interior del ábside.
El hastial occidental (fotos 1/2) alberga la puerta mayor, el nicho columnado (del que hablamos en la siguiente página) y la espadaña de una sola tronera y tejado a dos aguas. A la izquierda de la portada, a la altura del inicio de los arcos, se incrustó la lápida dedicatoria en que, con epigrafía de finales del XII, se puede leer la siguiente inscripción:
"KALENDARUM MARCII DECIMO: IN HONORE. SANCTE
MARIE FACTA EST HUIUS ECCLESIE DEDICACIO: A IOHANE LEGI
ONENSI EPISCOPO: PRESENTE ABBATE SANCTI FACUNDO DOMINO GUTERIO
ET PRIORE HUIUS LOCI DOMINO PETRO: ET COVATERIO OPERIS
MAGISTRO: BIS QUINGENTENI SIMUL ET TERSEPTUA
GENI: ILLIUS VERAM COMPONUNT TEMPORIS ERAM: A QUA
BIS DENOS REMOVETO BISQ: NOVENOS: SIC INCARNATUM
NOSCES DE VIRGINE NATUM + OPERA ISTA FUIT
PERFECTA: ERA DOMINI: MCCCC XXX: IX PRIOR DOPNUS PETRUS: +
IOHANNES FERNANDEZ DE ANIECO ME FIZO: XRIPTUS TORIBIO
DE CAMBARCO ME FIZO" (en cursiva el añadido de 1439)
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que, según la traducción de Mateo Escagedo en "Vida monástica de la provincia de Santander" de 1918, dice: "En 20 de febrero, a honra de María Santísima se hizo la dedicación de esta iglesia por Juan obispo de León, estando presente don Gutier, abad de Sahagún, don Pedro prior de este lugar y Covaterio, maestro de la obra. Componen la era verdadera del tiempo en que se hizo esta dedicación dos veces quinientos y tres veces setenta, de los cuales si quitas dos veces diez y dos veces nueve tendrás el año del Nacimiento del Verbo hecho carne" (1172). A esta inscripción original se añadieron dos últimos renglones en los que se hace constar la terminación del edificio en 1439.

La fachada meridional (foto 3) viene reforzada por cinco contrafuertes prismáticos terminados en talud y su paramento se compone de sillares no uniformes ligeramente escuadrados. Sólo presenta dos ventanas simples y entre los contrafuertes 3 y 4 se abre la portada, la que en su día debió dar acceso al claustro.
La cabecera (fotos 4/5/6) debió ser originariamente triabsidal, pero hoy en día sólo se conservan el ábside SE y el central. Ambos se refuerzan con dos contrafuertes y si por fuera son semicirculares, en el interior son poligonales. El ábside NE fue sustituido por un cuerpo recto sin cornisa en alguna de las reformas posteriores, quizá en la de 1439.