No nos detendremos al detalle en las dificultades que plantea la construcción de la cabecera de Piasca. Bastará con observar, siempre siguiendo al profesor García Guinea, que su configuración actual difiere de la original. Lo que sabemos con seguridad es que la iglesia (foto 1) siempre tuvo tres naves, la central un poco más ancha que las laterales, con sus correspondientes ábsides semicirculares y transepto con crucero.

De esa planta triabsidal sólo se conservan el ábside de la epístola o sureste (fotos 2/3) y el ábside central (fotos 4 a 6). El ábside de la nave norte o del evangelio es de planta rectangular (foto 6) y sustituyó en época posterior al que, probablemente semejante al de la nave sur, remataba la nave norte con planta semicircular y contrafuertes prismáticos.
Como reza la placa dedicatoria, en 1172 interviene el maestro Covaterio, quien, con su taller, debió de elevar la altura tanto de los ábsides como del crucero a la vez que añadir toda la labor escultórica de la cornisa y ventana central, muy del estilo de la que decora ambas portadas y efectuada casi con toda seguridad por los mismos operarios.