De los apóstoles del lado derecho (foto 4), solo el del extremo oriental conserva la cabeza. Y dos de los capiteles de las columnas también han desaparecido. Durante la Guerra de la Independencia la iglesia sufrió un incendio en 1811 que la destruyó casi por completo e impidió la celebración de cultos religiosos en su interior, y no fue hasta 1849 en que se acometieron obras de reacondicionamiento.
En la pasada centuria, la iglesia estuvo abierta al culto hasta 1970, pero se cerró por peligro de derrumbe. Con las distintas obras de restauración que necesitó el templo, los arcos bajo los que se ubican los apóstoles tuvieron que ser reconstruidos, con lo que se perdieron todas las inscripciones que los identificaban (de ahí que no pongamos texto alternativo en los enlaces).
En cuanto al tratamiento de las figuras, debemos insistir en el magnífico trabajo que los maestros canteros llevaron a cabo, recordando muchas de las figuras la estatuaria grecorromana, de la que, sin duda, eran conocedores.
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