El ábside central es el que más cambios sufrió con la reforma de Covaterio. Dos contrafuertes prismáticos lo dividen en tres calles que, por su parte, son divididas en tres cuerpos mediante impostas. De la imposta superior salen semicolumnas de un fuste en los extremos y doble fuste en el centro que terminan en capiteles sobre los que descansa la magníficamente decorada cornisa. Una serie de once canecillos (cuatro en la calle izquierda, tres en la central y otros cuatro en la derecha) se añade a aquéllos para sostenerla.
 |
Los de la calle izquierda (foto 10) son: 1-cuatro molinillos (enlace 1); 2- sirena de doble cola (enlace 2); 3- tallos entrelazados con acantos (enlace 4); 4- bailarina o contorsionista (enlace 4). Destacaremos dos de las metopas: la número 3, con dos centauros que luchan (enlace 3) y la siguiente, con cinco molinillos (enlace 4).
El capitel de la izquierda, sobre columna de un solo fuste (enlace 1), decora su cesta con acantos que se doblan en los extremos formando volutas. El segundo capitel lleva esculpida en su parte central una escena iconográfica (enlaces 5/6) con dos personajes, de pie el de la derecha y sentado el de la izquierda, de difícil identificación. Ambos visten túnica talar y el de la derecha parece bendecir la cruz que lleva el otro. No nos decantamos por ninguna interpretación, pero el profesor García Guinea, aunque con reservas, sugiere que podría tratarse de una Anunciación.

Justo por encima de la imposta (foto 11), se abre en esta misma calle una de las ventanas del ábside central. Está un poco descentrada, lo que induce a pensar que pueda tratarse de un añadido posterior. Se trata de una pequeña abertura con arco de herradura en cuyo interior hubo tres círculos inscritos de los que apenas quedan algunos sectores. A la izquierda, en el extreno inferior del arco aparece un símbolo solar.