Dejando de lado la cubierta, el exterior del ábside de la iglesia de San Juan es el original levantado por los maestros canteros. Se articula como lo hacen la mayor parte de las iglesias de la ruta: arcuaciones de tipo lombardo (en este caso son cinco) separadas por cuatro lesenas mediales y dos en los extremos. Por encima de los arquillos ciegos, una moldura en forma de toro (foto 8, enlaces 2/4/8 y foto 9) separa los arcos del acostumbrado friso corrido de baquetones.

Todavía son visibles algunos de los mechinales en que se sujetó el andamiaje utilizado en su construcción. La ventana central (enlace 5) presenta vano aspillerado y es de doble derrame. Todo el tambor apea sobre otra gruesa moldura en forma de baquetón. El tejado a dos aguas, que sustituyó al original, se remata con una piedra con una cruz inscrita que es de época muy posterior (enlace 6).

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