Talla de finales del siglo XII que por su realización parece obra del Maestro de Erill-la-Vall. Es de madera policromada y va colocada sobre una cruz de la misma época rematada por cuatro piezas cuadradas. Está decorada tanto en la cara frontal como en la posterior. Las figuras mejor conservadas del frontal son un ángel en el extremo superior y la que se encuentra a los pies, una figura desnuda y barbada que dirige la mirada a Jesucristo y que se interpreta como símbolo de la resurrección.
La talla preside el altar mayor y está protegida por una verja forjada, según tradición, con las lanzas y espadas obtenidas después de la batalla contra las tropas francesas del Vizconde de Saint Girons, que en 1597 intentó la conquista del valle.

Según cuenta la leyenda, la imagen, procedente de más allá del pueblo de Lés, remontó una noche el río Garona envuelta en una aureola de luz y música celestial hasta llegar a Salardú, demostrando así su voluntad de quedarse allí. Al poco tiempo, un forastero pasó por el lugar y, al ver que la imagen carecía de cruz, le construyó una desapareciendo poco después misteriosamente. Los lugareños creyeron que un ángel había sido enviado del cielo para tal fin.