El ábside es semicircular y consta de tres calles separadas en el cuerpo superior por columnas dobles y por los contrafuertes de las mismas en el cuerpo inferior. Ambos cuerpos quedan divididos por una imposta de rombos tangentes sobre la que se apoya la ventana de la calle central. Tanto el ábside como los muros del presbiterio están coronados por una prominente cornisa decorada con rombos ahuecados a modo de nido de avispa (fotos 1 a 4).
En la foto 1 podemos apreciar los canecillos que sustentan la cornisa del presbiterio meridional y en la foto 5 los exponemos con más detalle (enlace 4). De izquierda a derecha se esculpieron: dos rollos en caveto; una gruesa hoja de acanto de tipo crochet; una mujer que sujeta sus piernas abiertas con los brazos (enlace 1); un músico tocando una especie de laúd (enlace 2) y una mujer de frente en actitud danzante (enlace 3).
Les siguen los canecillos del ábside: dos rollos en caveto (enlace 5); una hoja de acanto (enlace 6); un monje sentado con un libro sobre sus rodillas (enlaces 7/8); otro personaje sentado con las manos sobre una tablilla (enlaces 9/10) y el capitel de la doble columna cuya cesta está esculpida con hojas que se elevan hasta tocar la cornisa (enlace 11).
En la calle central (foto 5) los canes están más deteriorados: ciervo con la cabeza volteada (enlace 2); personaje sentado tocando el cuerno (enlace 3); león mirando hacia atrás (enlace 4); ave zancuda de cara, con una culebra en el largo pico (enlace 5). La ventana (enlace 6) presenta un arco lobulado de seis arquillos (enlace 7) con chambrana de escocia, baquetón y listel que reposa sobre decorados cimacios. La columna de la izquierda (enlace 8) es lisa; en su capitel aparecen esculpidos dos grifos enfrentados bajo un cimacio de hojas de palma y volutas (enlaces 10/12). La de la derecha (enlace 9) es de forma helicoidal con flores cuatripétalas. En el lado derecho del capitel aparece un grifo de cuya boca surge una larga cinta perlada que ocupa el lado izquierdo; el cimacio es de hojas de limbo que van formando un perfecto entramado (enlaces 11/13/14).
En la tercera calle (foto 6) otros cuatro canecillos sostienen la cornisa: el primero, tercero y cuarto son dos rollos en caveto (enlaces 2/4/5); el segundo es una gruesa hoja de acanto (enlace 3).
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